El fotógrafo británico James Reynolds produjo una serie de bandejas con alimentos que representan el menú que solicitaron distintos condenados a muerte para su última comida. La muestra, un llamado de atención sobre la permanencia medieval de este castigo, fue reproducida por infinidad de publicaciones en Internet que respondieron así a un interés tan inexplicable como generalizado que el público parece tener sobre la última cena de los condenados.
Por fortuna, esta dieta no se sirve en todo el mundo. El gráfico muestra la posición que tienen frente a la pena de muerte los distintos países. Los que están en color terracota son aquellos en los que la pena capital está vigente y se aplica. En el año 2004, en China se produjeron el 90% de todas las ejecuciones del planeta: se mataron a 3400 personas.
Reglas para la última comida
Hasta el año 2004 el departamento de Justicia Criminal de Texas publicaba en Internet la lista completa de los alimentos que habían sido solicitados por los prisioneros para su última cena. Más tarde la lista fue removida por presión de organizaciones orientadas a la abolición de la pena de muerte. Sin embargo, los pormenores de la última cena siempre trascienden a la prensa.
El reportero gráfico Jeremy Harlan, un veterano en cubrir ejecuciones en Estados Unidos, fue entrevistado a propósito de la comida de los condenados por Eatocracy de CNN. Harlan cuenta:
El año pasado cubrí dos ejecuciones en Virginia y entrevisté a un condenado a muerte en Texas. En cada uno de estos eventos, un tema que siempre atrae un gran interés es la solicitud de la última cena. En las notas periodísticas más populares, siempre al lado de las últimas palabras que dijo un preso, aparece lo que el preso comió antes de la muerte.
Gary Mark Gilmore (4 diciembre 1940-17 enero 1977), uno de los condenados más famosos de la historia.
La última comida para un condenado está regida por un reglamento que recibe distintas interpretaciones según las autoridades que lo aplican. En el Estado de Virginia, por ejemplo, son inflexibles, y el condenado debe elegir entre uno de los 28 menús rotativos que se comen en la cárcel. En Texas, en cambio, el cocinero penitenciario trata de adaptarse a lo solicitado. Por ejemplo, un condenado pidió un “filet mignon” y el cocinero lo reemplazó con una hamburguesa. En otro caso, un condenado pidió 24 tacos y se le permitieron 4.
El Departamento Correccional de Florida tiene publicado en Internet toda la información acerca de las rutina del Corredor de la muerte, denominación que se le da a la sección de la prisión donde se aloja a los prisioneros hasta el momento de su ejecución. “El término también se utiliza en sentido figurado para describir el estado de espera de una ejecución (“estar en el corredor de la muerte”), incluso en lugares donde no hay instalaciones especiales” (Wikipedia).
Dice el reglamento: