Una buena reflexión sobre lo que nos depara el radicalismo religioso en el mundo.
Una musulmana de El Cairo mantiene una relación amorosa con un cristiano. Una relación que acaba provocando 13 muertos y 140 heridos. Era un amor tabú que enfrentó a ambas familias de tal forma que los padres de los dos pretendientes murieron violentamente. Tras el funeral, un grupo de musulmanes prendió fuego a la iglesia de Atfih, al sur de El Cairo, y atacó después viviendas cristianas. Los cristianos coptos habían cortado días antes una de las principales autopistas de acceso a la capital, y fue entonces cuando se inició la pelea con los salafistas: 13 muertos y más de un centenar de heridos.
El suceso es de por sí trágico, pero hay que añadirle que se trata del primer encontronazo religioso tras la caída de Mubarak. Poco o nada hizo la policía para evitarlo.
Hace un par de años estuve en Jerusalén con una familia judía, uno de cuyos hijos había muerto en un atentado cuando hacía la mili. Digamos que mi conexión con ellos era perfecta hasta que pregunté: «¿Qué pasaría si vuestra hija se enamorase de un musulmán?» Eso fue otro cantar. Tras un inquietante silencio, el padre me contestó: «Nada si él se convirtiese al judaísmo». Es evidente que la misma respuesta a la inversa me habría dado un padre de familia musulmán en Jerusalén.
Una musulmana de El Cairo mantiene una relación amorosa con un cristiano. Una relación que acaba provocando 13 muertos y 140 heridos. Era un amor tabú que enfrentó a ambas familias de tal forma que los padres de los dos pretendientes murieron violentamente. Tras el funeral, un grupo de musulmanes prendió fuego a la iglesia de Atfih, al sur de El Cairo, y atacó después viviendas cristianas. Los cristianos coptos habían cortado días antes una de las principales autopistas de acceso a la capital, y fue entonces cuando se inició la pelea con los salafistas: 13 muertos y más de un centenar de heridos.
El suceso es de por sí trágico, pero hay que añadirle que se trata del primer encontronazo religioso tras la caída de Mubarak. Poco o nada hizo la policía para evitarlo.
Hace un par de años estuve en Jerusalén con una familia judía, uno de cuyos hijos había muerto en un atentado cuando hacía la mili. Digamos que mi conexión con ellos era perfecta hasta que pregunté: «¿Qué pasaría si vuestra hija se enamorase de un musulmán?» Eso fue otro cantar. Tras un inquietante silencio, el padre me contestó: «Nada si él se convirtiese al judaísmo». Es evidente que la misma respuesta a la inversa me habría dado un padre de familia musulmán en Jerusalén.